Hoy cortito, que el último me quedó un poco largo. El caso es que ayer el protagonista del día no fueron las bicis, el paisaje, las chicas en bicicleta ni el oso. El prota fue el tren de vapor. Supongo que todos sabéis que soy un afcionadete a esto de los trenes, pues bien, en Durango está el tren más chulo de vía estrecha de América, un ferrocarril que servía para sacar el oro y la plata de un pueblo a cuarenta y pico millas al norte. Hoy este ferrocarril es una maravilla que sigue funcionando tal y como lo hacía en en 1930 que es el año en que dejaron de comprar nuevo material. La única diferencia es que en vez de pedruscos ahora transporta turistas. Como será el tren de marras que un día como ayer, lunes, los tres trenes de 7 vagones cada uno salieron llenos de gente. Resumiendo, 7 horas de viaje por lugares increibles en un tren de vapor, creo que puedo decir que ha sido el viaje en tren más bonito que he soñado en mi vida. Digo soñado porque aún no me puedo creer que haya sido verdad.
Por lo demás, como hasta ahora, hoy otra vuelta en bici, dos horas y media cargando el cuerpo de glóbulos rojos, altura mínima 2200m altura máxima 2950m. Ciertamente esta parte de América está muy alta.
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